Se avecinan cambios en la normativa de contratación pública
La Comisión Europea reconoce que los objetivos fijados con la reforma de 2014 no se han alcanzado plenamente. El marco actual no responde adecuadamente a todos los retos y vuelve a mencionarse la falta de agilidad, la incoherencia normativa y la ausencia de un enfoque estratégico claro.
La reacción de la Comisión Europea
El 15 de octubre de 2025 la Comisión publicó los resultados del grupo de trabajo al que se le encomendó la evaluación de las Directivas 2014/23/UE, 2014/24/UE y 2014/25/UE.
No se trata de una preocupación exclusiva de Berlaymont: en España y el resto de Estados Miembros también se viene impulsando una reforma, no solo desde los foros institucionales, sino especialmente desde el sector privado, probablemente el más afectado por las disfunciones del sistema actual.
Volviendo al informe, se transcriben a continuación —traducción no oficial— las “conclusiones y lecciones aprendidas”:
“Las Directivas sobre contratación pública de 2014 tenían como objetivo garantizar una competencia leal y ofrecer la mejor relación calidad-precio del gasto público, al tiempo que se optimizaban los resultados sociales y se contribuía a la prevención de la corrupción. Estos objetivos se han alcanzado solo parcialmente.
A pesar de los intentos de simplificar los procedimientos de contratación y hacer su utilización más flexible, dichos procedimientos se perciben como demasiado complejos y rígidos para que los poderes adjudicadores puedan cumplir eficazmente sus objetivos de inversión pública. La interacción entre las disposiciones sobre contratación pública contenidas en la legislación sectorial y las Directivas de 2014 ha generado incoherencias normativas que complican aún más la contratación pública.
La reforma de 2014 transformó la contratación pública en una herramienta estratégica de política pública para la consecución de objetivos medioambientales, innovadores y sociales; sin embargo, el uso de los procedimientos de contratación con estos fines sigue siendo desigual entre los Estados miembros. Han surgido nuevas prioridades, como la seguridad económica y la autonomía estratégica, en un contexto en el que persisten desigualdades en el acceso al mercado y que se han visto acentuadas por los recientes acontecimientos geopolíticos.
Pese a las mejoras en materia de transparencia, las carencias de datos y los problemas de calidad tanto a nivel de la UE como nacional dificultan una gobernanza eficaz, la adopción de decisiones estratégicas y la prevención de la corrupción. La creciente complejidad de la contratación pública requiere autoridades contratantes altamente cualificadas; sin embargo, las inversiones en profesionalización y desarrollo de capacidades, si bien beneficiosas, han resultado hasta ahora insuficientes.
Estos desafíos demuestran que, aunque los objetivos de política inicialmente definidos se han alcanzado parcialmente, el actual marco de contratación pública carece de la agilidad, coherencia y enfoque estratégico necesarios para responder de manera eficaz a los retos actuales y emergentes.”
Más reacciones
Hoy 26 de febrero de 2026 la CNMC también se ha pronunciado y publica los que, para esta autoridad administrativa son tres pilares esenciales para una contratación pública más competitiva:
Facilitar el acceso a las licitaciones, especialmente a las PYMES.
Reforzar la lucha contra la colusión en la contratación pública.
Mejorar el acceso a los datos de contratación pública.
Todos estos cambios, necesarios y plenamente reconocidos por la Comisión Europea, se prevén como parte de su programa de trabajo para el segundo trimestre de 2026, tal como se recoge en el tercer apartado del capítulo titulado “A new plan for Europe’s sustainable prosperity and competitiveness”.